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REFLEXIONES
Hay momentos en que la tarea educativa de un país, de una comunidad, de un Colegio o un hogar se deben focalizar en aspectos específicos como consecuencia de una vivencia o episodio puntual. Así, por ejemplo, este año como efecto del sismo de febrero, se ha hecho énfasis en aspectos de seguridad y cuidado personal. No obstante, existe un propósito educativo permanente, invariable e independiente de los tiempos o épocas que se viven, éstos corresponden a los propósitos básicos, formativos de los primeros años, de la escolaridad temprana y la posterior (pre-básico, básico y media).
El educar la voluntad es uno de esos propósitos, propio e inherente a todo proceso educativo particularmente en el hogar y en el Colegio.
Educar la voluntad en los niños es uno de los desafíos, sin duda, más importantes que tiene cada padre y educador. Es una tarea que requiere mucha paciencia, amor, creatividad, disponibilidad, persistencia por parte del que educa para lograr forjar en ellos hombres y mujeres que puedan enfrentar y resolver con mayor facilidad los desafíos que la vida les pondrá en el camino.
Voluntad se puede definir como la facultad que tiene todo individuo de decidir, y sobre todo, realizar y ejecutar lo decidido. Se podría decir "la inteligencia muestra una gama de posibilidades y la voluntad elige. La voluntad decide frente a las diversas alternativas que la inteligencia le presenta".
Educar la voluntad es un proceso, que involucra dos dimensiones de la persona lo cognitivo y lo volitivo.
Es un proceso algo lento, que vamos haciendo día a día en la interacción de los niños con los adultos. No se puede medir ni cuantificar, es diferente, único en cada niño. Es importante distinguir que desarrollo intelectual y desarrollo de la voluntad no son sinónimos. La inteligencia es la facultad destinada a conocer la verdad, en tanto, la voluntad es la inclinación al bien, a lo práctico.
La inteligencia, permanentemente, presentará a los niños múltiples opciones. Sólo una voluntad férrea, una gran fuerza de voluntad les hará capaces de actos sostenidos de esfuerzo, y que ese esfuerzo se mantenga en el tiempo. Sólo en esta medida, lograrán llegar a ser personas autónomas, capaces de proponerse fines y proyectos a realizar. Autonomía implica que las personas logren integrar lo que ellos quieren, sus propios fines, metas en la verdad que les presenta la inteligencia.
Un obstáculo importante hoy es la creencia que los actos marcados por la voluntad dejan de ser libres, espontáneos, genuinos, sin embargo, se olvidan que existe una espontaneidad real verdadera que es resultado de la disciplina, adiestramiento y el trabajo denominado hábito, que con el tiempo se convertirá en virtud.
Los padres y el colegio estamos llamados a hacer consciente la necesidad de ayudar, principalmente a los niños y a los jóvenes a educar la voluntad como una genuina herramienta de desarrollo personal para consecución de sus propios propósitos personales.
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